Por un camino no menos crítico

By JLH

Somos partidarios de lavar los trapos sucios en casa y de no airear aquello que tan sólo pertenece a un determinado grupo social, pero a veces nos vemos, muy a nuestro pesar, abocados a tener que salir al estrado para aclarar las aguas que algunos se empecinan en enturbiar.
Todos nosotros constituimos la candidatura encabezada por D. Simón Ángel Ros Perán, que se ha presentado a las elecciones para la renovación de cargos de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Arquitectos de Murcia, en oposición a la candidatura encabezada por D. Francisco Camino Arias, que ha resultado, por deseo de la mayoría de nuestro colectivo, vencedora en los comicios celebrados el pasado día 18 de mayo.
Durante toda la campaña electoral y, por lo que hemos podido leer en la edición del domingo día 20 del periódico La Opinión (página 42), también después de la campaña, se está fomentando la idea -por quien tenía intereses para ello- de que nuestra candidatura representaba al sector más inmovilista de nuestra profesión, dado que nos oponíamos a la candidatura auspiciada por la anterior Junta de Gobierno, autoproclamada paladina del progresismo y de la modernidad, en un burdo intento maniqueo de demonizar a los que opinamos de forma distinta, al más puro estilo de los que propugnan y defienden con uñas y dientes el pensamiento único.
Esa actitud, que ha presidido el órgano gestor del Colegio de Arquitectos durante los últimos cinco años, es la que ha motivado la necesidad de plantear una alternativa en estas elecciones, avalada por un sector muy numeroso de nuestra profesión, a juzgar por los resultados electorales, pues la han apoyado alrededor de un 43% de los votantes.
Algunos creemos que un colegio profesional debe ser tan sólo eso: profesional e independiente, y debe actuar como tal. No es su papel, ni debe ser -bajo ningún concepto- la plataforma política de ninguna opción partidista, cosa que hasta ahora mismo desgraciadamente ha sido.
¿Cómo, si no, puede explicarse que nuestro flamante decano electo, la semana pasada, cuando todavía era decano en funciones, acompañara al alcaldable del PSOE de Cartagena (en palabras del diario La Verdad, del pasado 17 de mayo), Ignacio Segado, a explicar las propuestas urbanísticas de su partido para Cartagena? Se trata de un hecho tremendamente lamentable que nos desacredita, no por el color político del alcaldable -hubiera dado igual si hubiese sido del PP, o de cualquiera otra opción política-; lo importante, y lo reprobable, es que se haya tomado partido, en nombre de un colectivo profesional, por una opción política, sea ésta del color que sea. No puede caerse en la ingenuidad de creer que uno puede actuar de modo exclusivamente personal cuando se es la más alta representación de una determinada institución.
Nosotros creemos firmemente en la independencia política y en la absoluta profesionalidad de nuestro colectivo, como garantes de nuestro prestigio y credibilidad; no es cierto, como se dice en el comentario aparecido en la página 42 de la edición del domingo pasado del diario La Opinión, que nuestra candidatura representara una opción menos “combativa y crítica” y más partidaria del “apaciguamiento ante las administraciones”. Nada más alejado de la realidad.
Nuestra propuesta era y es crítica, porque era y es radical en la defensa de los que creemos son nuestros intereses y en la expresión de las ideas que, como expertos en arquitectura y urbanismo, creemos que podemos y debemos aportar; pero todo ello desde el debate y el diálogo, nunca desde el enfrentamiento político que a nosotros, como profesionales, no nos corresponde y que, al contrario, nos desacredita.
Ciertamente hay mucho que debatir en el campo del urbanismo y de la arquitectura. Urge que nos replanteemos el modelo territorial que, de forma improvisada y poco consensuada, se está imponiendo en la práctica totalidad de los municipios de la Región. Es preciso que ofrezcamos a la sociedad la opinión experta de los que nos dedicamos profesionalmente a este tema; no digamos de la capacidad de acogida del territorio y del impacto territorial; del desarrollo urbanístico que condiciona el crecimiento ordenado de las ciudades; de la accesibilidad a los núcleos de población y de los modelos urbanísticos que propician o no el desarrollo del transporte público; de la arquitectura que es capaz de aportar seguridad, utilidad y belleza al ámbito urbano y, cómo no, del problema del acceso a la vivienda y de su adecuación a los nuevos modos de vida, que de forma tan interesante se plantea en la exposición del Ministerio de la Vivienda “Habitar el presente”, que actualmente se expone en nuestro Colegio.
Efectivamente hay que debatir sobre todos estos temas y posiblemente sobre muchos más. Si algo le falta a nuestra sociedad es debate científico, y si algo le sobra, es crispación política. El Colegio de Arquitectos, como representante institucional de la profesión, puede y debe aportar lo primero, nuestro conocimiento científico y nuestra experiencia profesional y, por el contrario, debe apartarse, porque no le corresponde, del posicionamiento político partidista. Por lo tanto, insistimos, no es cierto que nuestra candidatura propugnara ninguna postura conservadora, inmovilista o silenciosa, como se ha intentado propagar de forma interesada durante toda la campaña electoral. Al contrario, siempre hemos estado y estaremos por el progreso humano, por el avance de las ideas y por el debate social.
Lo que ocurre es que creemos que todo ello debe quedar dentro del incuestionable ámbito científico propio de nuestra profesión y lejos de servir de apoyo o coartada a determinados pensamientos políticos.
Ése es otro mundo que a nosotros, como colegio profesional de la arquitectura, no nos compete.

Simón Ángel Ros Perán – Antonio Ángel Clemente García – Jose Luis Hernández Pérez – María Pérez Zulueta – José María Abellán Alemán – María de la O Chica Uribe – María Luisa Ruipérez García – J. Rogelio Martín Tébar – Ana Roche Jiménez

Miembros de la “Candidatura por la alternancia”, presentada a las elecciones a Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Arquitectos de Murcia.
Artículo publicado en el periódico La Opinión de Murcia (22 de mayo de 2007)

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